La frecuencia cardiaca en natación

3 Abril 2017, 10:00 am
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Para que el entrenamiento sea óptimo, las cargas diarias de entrenamiento deben ser adaptadas al estado individual de cada atleta.

Con esta máxima, se puso el entrenador a investigar, para dar a cada uno lo que necesita en cada momento, ni más ni menos.

Sabemos que la frecuencia cardiaca es un parámetro del entrenamiento tan importante, que determina en bastante medida el rendimiento de los deportistas. Por esto, según Ganzevles (2016) debemos tenerla en cuenta no solo para evaluar la condición física en un momento dado de la temporada, sino también para evaluar el estado en el que un deportista se encuentra previamente al entrenamiento.

Para ello comprobó cómo era la FC durante y después (recuperación de la FC) de los siguientes protocolos de:

- Calentamiento A: 300m 75%FCres

- Entrenamiento B: 10x100m 85%FCres

No hubo relación entre la FC de recuperación tras el calentamiento y la FC alcanzada durante el entrenamiento. Pero, sí hubo relación entre la FC alcanzada durante el calentamiento, y la FC alcanzada durante el entrenamiento.

Si somos capaces de controlar los niveles de FC alcanzados durante un calentamiento, estaremos obteniendo información muy valiosa para realizar ajustes específicos individuales de los programas de entrenamiento, lo cual repercutiría muy positivamente en la capacidad de los deportistas de asimilar las cargas y mejorar su rendimiento.

Una vez hemos ajustado la parte principal del entrenamiento, conviene conocer otros aspectos de la recuperación de la FC.

Rafael A. Casuso (2014) realizó un experimento con dos grupos de nadadores, quienes realizaron 5x100m sprint con descansos pasivos de 5 minutos. Aleatoriamente descansaron fuera y dentro del agua. Otro día repitieron las pruebas pero descansaron de la forma contraria a cómo lo hicieron la primera vez.

Los resultados indicaron que los nadadores que descansaban de forma pasiva dentro del agua al final de cada sprint realizaban las series más rápido, sobre todo las últimas.

 

No había cambio en los niveles de lactato en sangre, pero sí se reducía la FC máxima en cada serie en estos los nadadores que descansaban en el agua, lo que disminuye la pérdida de rendimiento durante series de sprint.

Por tanto, la FC en un deporte como la natación es una herramienta de gran importancia, tanto para ajustar los programas de entrenamiento al estado inicial de cada individuo, como para controlar la capacidad de recuperación durante entrenamiento de series intensas.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

-Ganzevles SP, Haan A, Beek PJ, Daanen HA, Truijens MJ. (IJSPP 2016). Heart rate recovery after warm-up in swimming: a useful predictor of training heart rate response?

-Rafael A. Casuso, Emilio Martínez-López, Fidel Hita-Contreras, Irene Ruiz-Cazalilla, David Cruz-Díaz and Antonio Martínez-Amat (JSSM 2014). Effects of In-Water Passive Recovery on Sprint Swimming Performance and Heart Rate in Adolescent Swimmers

 

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Calentamiento en natación de competición

16 Febrero 2017, 10:00 am
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Todos tenemos claro que el cuerpo necesita entrar en calor de forma progresiva para prevenir posibles lesiones y preparar al cuerpo para el entrenamiento o la competición, mejorando el rendimiento. Pero, estrategias de calentamiento hay muchas y cómo podemos saber cuál es la más eficaz es cuestión de experiencia. A continuación repasamos los efectos que produce el calentamiento en un grupo de nadadores:

Objetivos del calentamiento en natación:

Fisiológico: elevar la temperatura corporal, activar la musculatura

Kinesiológico: preparación táctil, “sensaciones en el agua”

Táctico: practicar ritmo de nado

Mental: mejorar la atención, reducir estrés

Si somos capaces de entender estas mejoras, podremos proponer mejores estrategias de calentamiento de cara a la competición.

El objetivo del estudio fue precisamente ese, describir un ejemplo de calentamiento durante la competición en nadadores de alto rendimiento. Se observó a más de 40 nadadores, a quienes se cuestionó sobre volúmenes e intensidades de nado pre competición, y tipo de ejercicios dentro y fuera del agua.

Se recopilaron estos datos y a modo de resumen el autor los expone de la siguiente manera:

Ejemplo de calentamiento:

- 20-30 min antes de competir

- Calentamiento en seco:

Estiramientos de columna vertebral

- Calentamiento en agua:

Volumen total 1300-2100m

- 400-1000m nado continuo, baja intensidad 50-70% EEP

- 200-600 técnica

- 1-2 x 100-400m aumentando intensidad 60-90%

- 3-4 x 25-100 sprint

- 100-400n nado suave

 

¡Encuentra tu combinación de ejercicios en agua y en seco con buenos estiramientos!

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

-Rafael A. Casuso, Emilio Martínez-López, Fidel Hita-Contreras, Irene Ruiz-Cazalilla, David Cruz-Díaz and Antonio Martínez-Amat (JSSM 2014). Effects of In-Water Passive Recovery on Sprint Swimming Performance and Heart Rate in Adolescent Swimmers.

-McGowan CJ, Pyne DB, Raglin JS, Thompson KG, Rattray B (JSCR 2016). Current Warm-Up Practices and Contemporary Issues Faced by Elite Swimming Coaches.

 

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La natación da hambre. ¿Mito o realidad?

25 Abril 2016, 10:00 am
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Todos hemos oído alguna vez esta frase y ya no solo eso, en más de una ocasión hemos sentido un hambre voraz después de realizar cualquier tipo de actividad acuática sin importar esencialmente la intensidad de esta, dando lugar a una frase todavía más genérica: “LA PISCINA DA HAMBRE” como si dentro de estas instalaciones se produjera un proceso a través del cual los nutrientes con los que habitualmente funcionamos durante el día a día se quedaran realmente escasos para superar el paso por el líquido elemento.

En este artículo vamos a intentar arrojar un poco de luz sobre esta cuestión sin ser demasiado ambiciosos puesto que las variables que influyen son extensas, y los estudios realizados específicamente sobre esto bastante escasos.

Haremos primero una aproximación terminológica. La RAE define el hambre como “gana o necesidad de comer”, esta definición es demasiado escueta para el tema que nos ocupa. El Diccionario Médico de la Universidad de Navarra añade que el “hambre es una sensación visceral, independiente de la voluntad, biológica e indiscriminada”. Con estas dos definiciones lo que se pone de manifiesto es que el hambre es una reacción fisiológica del deportista por falta de nutrientes. Debemos señalar también que la sensación contraria al hambre es la saciedad, una sensación igual de compleja que la anterior.

Por lo que analizaremos el consumo de nutrientes llevado a cabo durante estas actividades acuáticas. Vamos a estudiarlo desde un punto de vista muy general sin tener en cuenta factores importantes a la hora de hablar de nutrición como son la edad, la composición corporal o el sexo, entre otros.

El consumo energético en reposo para un hombre de 70 kg oscila entre las 2700 y 3000 kcal. diarias. La natación, a crol, supone un consumo energético de unas 20 kcal por minuto, al mismo nivel que correr de manera intensa (18 kcal/min) y algo menos de la mitad que jugar al balonmano, que supone un gasto de 11 kcal/min (Willmore y Costill 2007).

Estos valores varían mucho de una persona a otra e incluso las estimaciones del gasto calórico son diferentes según la bibliografía consultada, algunos autores indican que estos van desde las 4.2 kcal/min hasta las 11.6 kcal/min según el nivel del nadador y la intensidad del entrenamiento. (Barbara et al. 2011 citada por Álvarez en 2014).

Sobre lo que sí que hay cierto consenso es que la naturaleza de la natación hace que las necesidades nutricionales de estos deportistas sean superiores a las de otras disciplinas deportivas (Sharp, 2000 citado por Tomico en 2014). Llegando a tener unas necesidades energéticas tres veces superiores a las de otros sujetos activos (Tomico, 2014).

A consecuencia de esto algunos autores recomiendan una ingesta alta de hidratos de carbono entre una hora y dos horas después de acabar la sesión para reabastecer las reservas de glucógeno muscular (Pérez Guisado en 2008 citado por Tomico, 2014). Al igual que Willmore y Costill que recomiendan consumir una cantidad sustancial de hidratos de carbono que reemplace el glucógeno consumido durante la actividad.

Por lo tanto, según la bibliografía consultada podemos inferir que la natación es un deporte con una alta exigencia nutricional, tanto por su naturaleza como por el medio en que se realiza. Así que no solo os animo a que repongáis esos nutrientes gastados durante la sesión para satisfacer vuestro apetito, sino que parece necesario realizar una ingesta adecuada de alimentos si queremos que se produzcan adaptaciones al entrenamiento en el medio acuático.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

- Álvarez Estévez A. (2014) Planificación nutricional para un nadador amateur. E-motion. Revista de Educación Motricidad e Investigación. Nº3 pp 34-62.

- Tomico Becerra, A. (2014) Diseño de un programa de intervención nutricional para un nadador de medio fondo. E-motion. Revista de Educación Motricidad e Investigación. Nº3 pp 70-107.

- Willmore J.H y Costill D.L (2007) Fisiología del esfuerzo y del deporte. Badalona: Paidotribo.

 

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Natación en el marco escolar

21 Abril 2016, 10:00 am
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Que la actividad física tiene efectos positivos sobre el organismo de los escolares es algo asumido y aceptado por toda la comunidad educativa y científica. Según Welk y Wood la inactividad física se relaciona de manera directa con factores de riesgo coronario y podría poner a los menores en una situación de mayor riesgo de sufrir enfermedades degenerativas (Álvarez, 2004). Es por ello que debemos mejorar los programas de actividad física durante la etapa académica del alumno.

La natación es uno de los deportes más completos y divertidos y puede ser, en algún momento de la vida del alumno, un seguro de vida ya que puede evitarle un ahogamiento (Contreras, 2011). Aparte de esto, la integración de actividades acuáticas en la vida del menor aporta otros beneficios psicomotrices, de interacción personal y cognitivos.

Gósalvez y Joven en 1997 expusieron que, para conseguir un desarrollo integral del alumnado es fundamental alcanzar un dominio del medio acuático. En la misma línea, Jofre y Lizalde citados por Albarracín y Moreno en 2012 defienden el no ceñirse exclusivamente a la natación a la hora de abordar estos contenidos proponiendo el control postural, la relajación, las actividades cooperativas o la prevención de accidentes como elementos válidos a la hora de desarrollar estas actividades. Es por ello que muchos autores nos muestran los beneficios de introducir el medio acuático como una parte más del currículo escolar.

La comunidad educativa en general y el profesorado de Educación Física en particular debe comprender y asumir la necesidad de incluir y desarrollar actividades en el medio acuático, de la misma manera que se hace en países de nuestro entorno como Francia, Reino Unido y Portugal (Albarracín y Moreno, 2012).

En España, los contenidos educativos se desarrollan en los Reales Decretos según la etapa escolar, algunas comunidades autónomas adaptan y amplían estos contenidos mediante sus Decretos puesto que tienen transferidas las competencias en materia de Educación. Los cambios en los currículos educativos deben realizarse a estos dos niveles, estatal y autonómico, para integrar las actividades acuáticas en las enseñanzas obligatorias.

Mientras tanto, se hace necesaria una propuesta didáctica referida a las actividades en el medio acuático donde se recojan los posibles contenidos a desarrollar dentro del marco legislativo actual y siguiendo una línea de progresión a lo largo de toda la etapa escolar, tanto en Enseñanza Primaria como Secundaria.

Muchos autores han hecho aproximaciones a estas propuestas con diferentes orientaciones, pero la mayoría de ellos coinciden en señalar que las actividades acuáticas podrían incluirse en los bloques de contenidos sobre los que trabajan los escolares. Algunos van más allá y señalan que sería oportuno que en cada curso de Enseñanza Secundaria se dedicaran entre ocho y diez sesiones a las actividades acuáticas, siendo siempre el docente de Educación Física el responsable de dicha actividad. (Albarracín y Moreno, 2012)

Por lo tanto, sería interesante incluir las actividades acuáticas como parte esencial del currículo escolar mediante cambios normativos, pero hasta que se de esa situación, debemos insertar en los contenidos actualmente regulados, el medio acuático como un entorno más sobre el que desarrollar las actividades formativas de nuestros escolares, tanto por los elementos positivos que este medio añade al desarrollo del alumno como por los beneficios que a largo plazo puede aportar a la sociedad.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

- Álvarez Bogantes, C. (2004) Recomendaciones para la evaluación de la actividad física en población infantil. Revista MHSalud. Nº1 Vol. 1.

- Contreras Rodríguez, C. (2011) La importancia de la práctica de la natación en la educación de los niños y las niñas. Lecturas: Educación Física y Deportes. Revista Digital. Nº161.

- Gosálvez, M., & Joven, A. (1997). La actividad física y deportiva extraescolar en los centros educativos. Natación y sus especialidades deportivas. Madrid: Ministerio de Educación y Cultura.

- Moreno Murcia, J.A y Albarracín Pérez A. (2012) Análisis de los contenidos y actividades desarrolladas en las clases de actividades acuáticas: una propuesta para Enseñanza Secundaria. Apunts. Educación Física y Deportes Nº 109 pp 32-43.

 

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